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Artículo II. Caracterización de la dinámica de uso de suelo (1985, 2003 y 2016), determinación de flujos de CO2 históricos y simulación de la cobertura de manglar y camaroneras al 2030

by Merecí Guamán, Jéssica V; Cifuentes Jara, Miguel (autor/a); Casanoves, Fernando (autor/a); Brenes Pérez, Christian (autor/a); Delgado, Diego (autor/a).
Type: materialTypeLabelArticleDescription: 29 páginas.Subject(s): UTILIZACION DE LA TIERRA | CARBONO | BOSQUES | MANGLES | ECOSISTEMAS FORESTALES | SERVICIOS DE LOS ECOSISTEMAS | GENESIS DEL SUELO | APROVECHAMIENTO DE LA MADERA | MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO | DEFORESTACION | VEGETACION | FOTOSINTESIS | URBANIZACION | AGRICULTURA | PLANES DE ACCION | ECUADOR | TURRIALBA | COSTA RICAOnline Resources: Texto completo (Es) | http://hdl.handle.net/11554/8865 In: Evaluación de la dinámica del uso de la tierra y cuantificación de carbono azul en bosques de manglar del Golfo de Guayaquil, EcuadorSummary: En Ecuador la industria camaronera inició en los años 60. Se estableció con rudimentarias formas de cultivar camarón, tomando ventaja de procesos hidrológicos naturales y fluctuaciones de la marea. Esta industria creció en respuesta a la demanda internacional y rentabilidad económica. A finales de los años 90, las piscinas camaroneras se habían expandido rápidamente debido a la falta de cumplimiento de decretos que regulasen esta actividad y por el apoyo financiero del gobierno. Actualmente, el Golfo de Guayaquil posee el 80% de bosques de mangle del país, que a través del tiempo han perdido extensión por la presión del uso acuícola. El monitoreo de la cobertura de manglar a través del tiempo se ha convertido en un recurso importante para el manejo de estos ecosistemas. Actualmente, los mapas de uso y cobertura de suelo obtenidos a partir sensores remotos como Landsat y de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), constituyen una herramienta útil para el monitoreo de la distribución espacio-temporal de ecosistemas de manglar. En el presente estudio se caracterizó el uso y cobertura de suelo y la dinámica de áreas de manglar y camaroneras, junto con los flujos históricos de C a nivel de ecosistema y paisaje para los años 1985, 2003 y 2017. Adicionalmente, se proyectaron áreas de manglar y camaroneras al 2030. Los usos y coberturas identificados fueron manglar, camaroneras, bosque tropical, zonas urbanas, otros (matorrales, suelo desnudo y no bosque) y agua. En los tres años analizados el bosque tropical (BT) fue la cobertura dominante, mientras que camaroneras y manglares presentaron áreas similares, cercanas al 25% del área total cada una. Entre 1985 y 2003, el área de manglar presentó un balance neto negativo de 25 048 ha, de las cuales el 90% fue provocado por conversión a camaroneras. La extensión de camaroneras presentó un balance neto positivo 57 617 ha provenientes de manglares, BT y de otros usos y coberturas. En este periodo se emitieron 27 millones de Mg CO2e a la atmósfera producto del cambio de manglar a piscinas camaroneras. Entre 2003 y 2017 el manglar presentó un balance neto positivo de 5902 ha, provenientes de la regeneración en camaroneras abandonadas y de la colonización del manglar en el agua. Esta recuperación provocó un balance positivo de 3 millones de Mg CO2e. Las camaroneras presentaron un balance neto positivo de 6136 ha que provinieron de áreas de bosque tropical y de otros usos y coberturas. La recuperación de manglar fue resultado del mayor cumplimiento de acuerdos que lo declararon como ecosistema frágil al cambio de uso y a la custodia por parte de comunidades ancestrales. Para el 2030, la ganancia de manglar provocará un balance neto positivo de más de 2 millones de Mg CO2e. Además, se proyectó una extensión de 139 269 ha de manglar y 175 018 ha de camaroneras.
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Artículo de Tesis (Maestría) - CATIE, Turrialba (Costa Rica), 2017

Bibliografía páginas 62-66

En Ecuador la industria camaronera inició en los años 60. Se estableció con rudimentarias formas de cultivar camarón, tomando ventaja de procesos hidrológicos naturales y fluctuaciones de la marea. Esta industria creció en respuesta a la demanda internacional y rentabilidad económica. A finales de los años 90, las piscinas camaroneras se habían expandido rápidamente debido a la falta de cumplimiento de decretos que regulasen esta actividad y por el apoyo financiero del gobierno. Actualmente, el Golfo de Guayaquil posee el 80% de bosques de mangle del país, que a través del tiempo han perdido extensión por la presión del uso acuícola. El monitoreo de la cobertura de manglar a través del tiempo se ha convertido en un recurso importante para el manejo de estos ecosistemas. Actualmente, los mapas de uso y cobertura de suelo obtenidos a partir sensores remotos como Landsat y de herramientas de Sistemas de Información Geográfica (SIG), constituyen una herramienta útil para el monitoreo de la distribución espacio-temporal de ecosistemas de manglar. En el presente estudio se caracterizó el uso y cobertura de suelo y la dinámica de áreas de manglar y camaroneras, junto con los flujos históricos de C a nivel de ecosistema y paisaje para los años 1985, 2003 y 2017. Adicionalmente, se proyectaron áreas de manglar y camaroneras al 2030. Los usos y coberturas identificados fueron manglar, camaroneras, bosque tropical, zonas urbanas, otros (matorrales, suelo desnudo y no bosque) y agua. En los tres años analizados el bosque tropical (BT) fue la cobertura dominante, mientras que camaroneras y manglares presentaron áreas similares, cercanas al 25% del área total cada una. Entre 1985 y 2003, el área de manglar presentó un balance neto negativo de 25 048 ha, de las cuales el 90% fue provocado por conversión a camaroneras. La extensión de camaroneras presentó un balance neto positivo 57 617 ha provenientes de manglares, BT y de otros usos y coberturas. En este periodo se emitieron 27 millones de Mg CO2e a la atmósfera producto del cambio de manglar a piscinas camaroneras. Entre 2003 y 2017 el manglar presentó un balance neto positivo de 5902 ha, provenientes de la regeneración en camaroneras abandonadas y de la colonización del manglar en el agua. Esta recuperación provocó un balance positivo de 3 millones de Mg CO2e. Las camaroneras presentaron un balance neto positivo de 6136 ha que provinieron de áreas de bosque tropical y de otros usos y coberturas. La recuperación de manglar fue resultado del mayor cumplimiento de acuerdos que lo declararon como ecosistema frágil al cambio de uso y a la custodia por parte de comunidades ancestrales. Para el 2030, la ganancia de manglar provocará un balance neto positivo de más de 2 millones de Mg CO2e. Además, se proyectó una extensión de 139 269 ha de manglar y 175 018 ha de camaroneras.

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