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Existencias de carbono azul y la dinámica histórica de la cobertura del bosque manglar en el Área de Conservación Sipacate-Naranjo, Guatemala, Centroamérica

by Rodríguez Hernández, Carlos H; CATIE, Turrialba (Costa Rica). Escuela de Posgrado.
Type: materialTypeLabelContinuing ResourceAnalytics: Show analyticsPublisher: Turrialba (Costa Rica) CATIE 2017Description: 59 páginas 14 ilustraciones, 23 tablas 21.50 x 27.94 cm.Subject(s): CARBONO | ECOSISTEMA | CICLO BIOGEOQUIMICO | MITIGACIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO | ADAPTACION AL CAMBIO CLIMATICO | COBERTURA DE SUELOS | USO DE TIERRAS FORESTALES | MANGLES | SERVICIOS DE LOS ECOSISTEMAS | DESARROLLO URBANO | DEFORESTACION | SILVICULTURA | CALENTAMIENTO GLOBAL | GUATEMALA | ÁREA DE CONSERVACIÓN SIPACATE-NARANJO, GUATEMALA | TURRIALBA | COSTA RICAOnline Resources: Texto completo (Es) | http://hdl.handle.net/11554/8698 Summary: Los ecosistemas de manglar ocupan una pequeña porción de las zonas costeras del planeta. Mantienen procesos fundamentales en el funcionamiento del régimen de soporte de la tierra y para el bienestar humano. Su conversión y manejo no planificado están provocando enormes pérdidas de los bienes y servicios que proporcionan. Uno de estos servicios y el menos estudiado es el almacenamiento de carbono, ya que los manglares son ecosistemas conocidos por sus funciones como almacenadores, transformadores y exportadores de materia orgánica, con lo que contribuyen significativamente a los ciclos biogeoquímicos de diversos elementos (Dittmar et al. 2006). Esto promueve el interés de implementar medidas de mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático a través de estos ecosistemas. Esta investigación es pionera, ya que no se han realizado estudios en Guatemala, contribuye a explorar el potencial de almacenamiento de carbono en dicho país y analizar la dinámica de cambio de cobertura del suelo y las emisiones de GEI asociadas a los cambios observados. El estudio se llevó a cabo en el área de conservación Sipacate-Naranjo, ubicada en la costa del Pacífico de Guatemala. La zona representa el 9.52% del área total de manglares en el Pacífico (MARN 2013). El trabajo incluye la medición de carbono en el componente aéreo (biomasa de árboles vivos, madera caída y regeneración) y subterráneo (sedimento). La existencia de carbono aéreo fue de 66.08 ± 3.39 MgC·ha-1, mientras que la existencia subterránea hasta 200 cm de profundidad fue de 422.1 ± 68.51 MgC·ha-1. A nivel de ecosistema, en el área de conservación Sipacate-Naranjo, las existencias de carbono son de 488.1 ± 71.90 MgC·ha-1. El análisis multitemporal del cambio de uso del suelo en los periodos 1990-2006, 2006-2016 evidenció que las principales pérdidas en el manglar fueron a pastos, salinera/camaronera, suelo desnudo, cuerpos de agua y en menor proporción a caña, cultivos y otros. Sin embargo, el balance entre pérdidas y ganancias ha sido positivo para el manglar, puesto que en ambos periodos las ganancias netas han sido de 163.95 ha (8.78%) con respecto a la cobertura de 1990 y 46.88 ha (2.31%) en la cobertura de 2006. Las áreas de manglar que fueron convertidas a otros usos desde 1990 al 2016 generaron una emisión total hacia la atmosfera de 110,932.76 MgCO2e. Esta pérdida fue compensada por una remoción de carbono de 198,324.61 MgCO2e por la recuperación del manglar en dicho periodo. La remoción neta fue de 87,391.85 MgCO2e. Por último, bajo las proyecciones propuestas se estima que la cobertura del mangle al 2030, va aumentar de un 1.79% (37.26 ha) hasta un 16.47% (342.19 ha).
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Location Collection Call number Status Date due
BCO
Colección de Tesis Thesis R696ex Available

Tesis (Maestría) - CATIE, Turrialba (Costa Rica), 2017

Incluye bibliografía

Los ecosistemas de manglar ocupan una pequeña porción de las zonas costeras del planeta. Mantienen procesos fundamentales en el funcionamiento del régimen de soporte de la tierra y para el bienestar humano. Su conversión y manejo no planificado están provocando enormes pérdidas de los bienes y servicios que proporcionan. Uno de estos servicios y el menos estudiado es el almacenamiento de carbono, ya que los manglares son ecosistemas conocidos por sus funciones como almacenadores, transformadores y exportadores de materia orgánica, con lo que contribuyen significativamente a los ciclos biogeoquímicos de diversos elementos (Dittmar et al. 2006). Esto promueve el interés de implementar medidas de mitigación y adaptación a los efectos del cambio climático a través de estos ecosistemas. Esta investigación es pionera, ya que no se han realizado estudios en Guatemala, contribuye a explorar el potencial de almacenamiento de carbono en dicho país y analizar la dinámica de cambio de cobertura del suelo y las emisiones de GEI asociadas a los cambios observados. El estudio se llevó a cabo en el área de conservación Sipacate-Naranjo, ubicada en la costa del Pacífico de Guatemala. La zona representa el 9.52% del área total de manglares en el Pacífico (MARN 2013). El trabajo incluye la medición de carbono en el componente aéreo (biomasa de árboles vivos, madera caída y regeneración) y subterráneo (sedimento). La existencia de carbono aéreo fue de 66.08 ± 3.39 MgC·ha-1, mientras que la existencia subterránea hasta 200 cm de profundidad fue de 422.1 ± 68.51 MgC·ha-1. A nivel de ecosistema, en el área de conservación Sipacate-Naranjo, las existencias de carbono son de 488.1 ± 71.90 MgC·ha-1. El análisis multitemporal del cambio de uso del suelo en los periodos 1990-2006, 2006-2016 evidenció que las principales pérdidas en el manglar fueron a pastos, salinera/camaronera, suelo desnudo, cuerpos de agua y en menor proporción a caña, cultivos y otros. Sin embargo, el balance entre pérdidas y ganancias ha sido positivo para el manglar, puesto que en ambos periodos las ganancias netas han sido de 163.95 ha (8.78%) con respecto a la cobertura de 1990 y 46.88 ha (2.31%) en la cobertura de 2006. Las áreas de manglar que fueron convertidas a otros usos desde 1990 al 2016 generaron una emisión total hacia la atmosfera de 110,932.76 MgCO2e. Esta pérdida fue compensada por una remoción de carbono de 198,324.61 MgCO2e por la recuperación del manglar en dicho periodo. La remoción neta fue de 87,391.85 MgCO2e. Por último, bajo las proyecciones propuestas se estima que la cobertura del mangle al 2030, va aumentar de un 1.79% (37.26 ha) hasta un 16.47% (342.19 ha).

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