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Estudio de suelos y capacidad de uso en las áreas piloto, 1: San Isidro de Hojancha

by Enckevort, P. van; Ugalde, M; FAO, San José (Costa Rica); Ministerio de Agricultura y Ganadería, San José (Costa Rica). Dirección de Planificación del Uso de la Tierra.
Series: Documento de Campo - AG:GCP/COS/012/NET (FAO).Publisher: San José (Costa Rica) 1994Description: 19 p. + Apéndice (23 p.).Subject(s): ANALISIS DEL SUELO | CARACTERISTICAS DEL SITIO | CLASIFICACION DE SUELOS | COSTA RICA | SAN ISIDRO DE HOJANCHA | SUELO | UTILIZACION DE LA TIERRA | VOCACION DE LA TIERRA | COSTA RICA | LAND SUITABILITY | LAND USE | SITE FACTORS | SOIL | SOIL ANALYSIS | SOIL CLASSIFICATION | ANALYSE DE SOL | APTITUDE DES TERRES | CLASSIFICATION DES SOLS | COSTA RICA | FACTEUR LIE AU SITE | SOL | UTILISATION DES TERRES In: Summary: Se realizó un estudio detallado de suelos en el Asentamiento José Angel Venegas Araya del IDA (208.4 ha) en San Isidro de Hojancha, una de las áreas de intervención del proyecto, para determinar la capacidad de uso de las tierras con fines de planificación agropecuaria. El presente estudio, se hizo en base a un estudio anterior de suelos del mismo Asentamiento (Gómez, 1993) y una nueva fotointerpretación detallada sobre fotos aéreas ampliadas hasta 1:10.000 con una comprobación en el campo. En el estudio de Gómez (1993) se delimitó preliminarmente las unidades fisiográficas mediante una fotointerpretación y a continuación se muestraron mediante barrenadas en el campo (15/km). En cada barrenada se registraron las características más importantes que determinan la nomenclatura del suelo y la capacidad de uso. Luego se describieron detalladamente cuatro perfiles y se recolectaron muestras de suelo para ser analizadas en el laboratorio. En este estudio se hizo una nueva interpretación de los datos agroecológicos. Se clasificó la taxonomía de los suelos, la capacidad de uso y la fertilidad para cada una de las unidades cartográficas. Finalmente, se preparó un mapa más detallado de suelos y capacidad de uso a escala 1:5.000, y además se prepararon mapas de distribución de parcelas, hidrológico, de uso actual y de conflicto de uso de la tierra. Los suelos, clasificados como Typic Haplustalfs, se subdividieron en 6 fases identificadas por pendiente y erosión. Las pendientes, en su mayoría, son de moderadamente onduladas a escarpadas, con suelos, generalmente, moderado a severamente erosionados. Los suelos son rorjos, franco arcillosos a arcillosos, muy profundos, bien drenados, moderadamente fértiles a fértiles, tienen un pH medio a bajo y una baja disponibilidad de fósforo y zinc. Piedras y afloraciones de rocas sólo se encuentran en las quebradas y un poco en el sur-oreste del área. Las limitantes climáticas son el viento, que presenta un problema moderado, y un período seco desde diciembre hasta abril. Se determinó que un 8.3 por ciento de las tierras es de clase de capacidad de uso III, por presentar moderadas limitaciones por pendiente, erosión actual, textura, viento y el período seco. Sin embargo la erosión actual de moderada, hace que estas tierras pertenezcan a la clase IV, si se sigue oficialmente el sistema de MAG/MIRENEM (1991). Pero por las demás características de estas tierras, se les consideraron como aptas para cultivos anuales, pero sólo con prácticas muy intensivas de conservación de suelos y aguas. Estas tierras son además aptas para (semi) permanentes, pastoreos y forestación. Un 17.3 por ciento de las tierras es de clase IV, por presentar pendientes más fuertes. Estas tierras son aptas para cultivos anuales pero sólo en forma ocasional y con prácticas muy intensivas de conservación. Las mismas son además aptas para semipermanentes con prácticas intensivas de conservación, permanentes, pastoreos y forestación. Un 38.7 por ciento de las tierras es de clase VI, por presentar limitaciones más severas por pendiente y erosión. Estas tierras se recomienda usarlas para cultivos permanentes con prácticas poco intensivas de conservación, y manejo forestal. Un 35.0 por ciento de las tierras pertenece a la clase VII por severas limitaciones de pendiente y erosión. En estas tierras se recomienda manejo forestal, proteger el bosque natural o dejarlas para regeneración natural. En las partes al lado de los cauces no se recomienda manejo forestal. Una pequeña parte (0.7 por ciento) al sur del área pertenece a la clase VIII por tener una erosión muy severa, allí se recomienda prácticas para controlar las cárcavas y una reforestación para regeneración natural.
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Ilus. 6 mapas. 14 ref. Sum. (Es). A la cabeza de título: Fomento y Aplicación de Prácticas de Conservación y Manejo de Tierras en Costa Rica

Se realizó un estudio detallado de suelos en el Asentamiento José Angel Venegas Araya del IDA (208.4 ha) en San Isidro de Hojancha, una de las áreas de intervención del proyecto, para determinar la capacidad de uso de las tierras con fines de planificación agropecuaria. El presente estudio, se hizo en base a un estudio anterior de suelos del mismo Asentamiento (Gómez, 1993) y una nueva fotointerpretación detallada sobre fotos aéreas ampliadas hasta 1:10.000 con una comprobación en el campo. En el estudio de Gómez (1993) se delimitó preliminarmente las unidades fisiográficas mediante una fotointerpretación y a continuación se muestraron mediante barrenadas en el campo (15/km). En cada barrenada se registraron las características más importantes que determinan la nomenclatura del suelo y la capacidad de uso. Luego se describieron detalladamente cuatro perfiles y se recolectaron muestras de suelo para ser analizadas en el laboratorio. En este estudio se hizo una nueva interpretación de los datos agroecológicos. Se clasificó la taxonomía de los suelos, la capacidad de uso y la fertilidad para cada una de las unidades cartográficas. Finalmente, se preparó un mapa más detallado de suelos y capacidad de uso a escala 1:5.000, y además se prepararon mapas de distribución de parcelas, hidrológico, de uso actual y de conflicto de uso de la tierra. Los suelos, clasificados como Typic Haplustalfs, se subdividieron en 6 fases identificadas por pendiente y erosión. Las pendientes, en su mayoría, son de moderadamente onduladas a escarpadas, con suelos, generalmente, moderado a severamente erosionados. Los suelos son rorjos, franco arcillosos a arcillosos, muy profundos, bien drenados, moderadamente fértiles a fértiles, tienen un pH medio a bajo y una baja disponibilidad de fósforo y zinc. Piedras y afloraciones de rocas sólo se encuentran en las quebradas y un poco en el sur-oreste del área. Las limitantes climáticas son el viento, que presenta un problema moderado, y un período seco desde diciembre hasta abril. Se determinó que un 8.3 por ciento de las tierras es de clase de capacidad de uso III, por presentar moderadas limitaciones por pendiente, erosión actual, textura, viento y el período seco. Sin embargo la erosión actual de moderada, hace que estas tierras pertenezcan a la clase IV, si se sigue oficialmente el sistema de MAG/MIRENEM (1991). Pero por las demás características de estas tierras, se les consideraron como aptas para cultivos anuales, pero sólo con prácticas muy intensivas de conservación de suelos y aguas. Estas tierras son además aptas para (semi) permanentes, pastoreos y forestación. Un 17.3 por ciento de las tierras es de clase IV, por presentar pendientes más fuertes. Estas tierras son aptas para cultivos anuales pero sólo en forma ocasional y con prácticas muy intensivas de conservación. Las mismas son además aptas para semipermanentes con prácticas intensivas de conservación, permanentes, pastoreos y forestación. Un 38.7 por ciento de las tierras es de clase VI, por presentar limitaciones más severas por pendiente y erosión. Estas tierras se recomienda usarlas para cultivos permanentes con prácticas poco intensivas de conservación, y manejo forestal. Un 35.0 por ciento de las tierras pertenece a la clase VII por severas limitaciones de pendiente y erosión. En estas tierras se recomienda manejo forestal, proteger el bosque natural o dejarlas para regeneración natural. En las partes al lado de los cauces no se recomienda manejo forestal. Una pequeña parte (0.7 por ciento) al sur del área pertenece a la clase VIII por tener una erosión muy severa, allí se recomienda prácticas para controlar las cárcavas y una reforestación para regeneración natural.

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